miércoles, 9 de mayo de 2007

Crónica de la mujer que naufragó en su casa | CUANDO LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN

Ni García Márquez, con su desbordante imaginación, pudo crear una historia tan extraordinaria como la que sucedió en Jaramijó, en 1953.

Aquel invierno de 1953 fue memorable. El cielo parecía desplomarse en chubascos bíblicos, dignos de un diluvio universal. El firmamento se iluminaba de relámpagos y rayos, y los oídos se ensordecían con truenos espantosos, como si el mundo fuera a acabarse de una vez y para siempre. El “fenómeno de El Niño” todavía no había sido inventado por los oceanógrafos y meteorólogos, simplemente porque esas profesiones tampoco habían sido inventadas. Pero a los “inviernos fuertes” ya se los veía venir.
Jaramijó, entonces parroquia de Montecristi, era todavía una aldea de pescadores cuyas casuchas de caña se apretaban sobre el acantilado y junto al mar, encrespado en temibles marejadas.
Algunos advenedizos, que no se sabía ni de donde habían venido, tenían plantadas sus casas en el lecho seco del río que desemboca cerca del pueblo, las habían levantado como desafiando a la prudencia y el sentido común.
Entre ellas, estaba la casa cuadrada, con techo pajizo, habitada por José y María, llamémosles así porque sus verdaderos nombres se han quedado escondidos en los recovecos de la memoria.
Una tarde, las lluvias excedieron toda medida en los cerros de Hoja y Guayabal y las aguas buscaron el mar. Llenaron bajos y esteros, resbalaron por las lomas y engrosaron todos los cauces, con furia de aluvión. Prácticamente todas las casas que había en la zona baja de Jaramijó fueron arrancadas de sus cimientos y arrastradas hasta la playa, donde se desbarataron o quedaron a merced de las corrientes.
Una de esas fue la casita de José y María, que desapareció de su sitio con la mujer adentro, porque ella, como otras amas de casa, no habían tenido tiempo ni de salir a buscar la zona alta.

La buscan en vano
Inútil fue que José, pescador de una balandra, buscara el cadáver de su mujer adonde presumían que se había ahogado. El mar, cubierto de despojos, no la devolvía.
Se la dio por muerta y, pasado el temporal y concluida la búsqueda infructuosa, la velaron por espacio de nueve noches, rezando plegarias y prendiendo velas en honor de la difunta, que tampoco había tenido tiempo de tener hijos porque no hacía mucho que se había casado con José.
Este se habrá refugiado en el alcohol y la soledad, como suele suceder en estos casos, hasta que, pasado el tiempo, encontró a otra mujer y se unió a ella, construyendo otra casa, seguramente en una parte más alta del poblado.

Noticias desde Perú
De pronto, algún marinero trajo la noticia extraordinaria. María estaba viva, en Perú.
¿Cómo había podido suceder?.
Según lo que el navegante contó, ella fue encontrada exhausta, flotando a la deriva sobre la balsa de troncos y cañas que había sido el piso de su casa. Las paredes y el techo se habían derrumbado, tal vez protegiéndola del sol abrasador cuando los restos de la vivienda, empujados por la colosal marea del aluvión, fueron a dar a varias millas de distancia, sobre la línea de navegación internacional. Los marinos de un mercante vieron los despojos, divisaron a la mujer y la subieron a bordo, salvándole la vida.
Pero como el barco no hacía escala en Ecuador, sino en el Callao, puerto de Lima, hacia allá la llevaron y la entregaron a las autoridades.
Sola en tierra ajena, la situación de la náufraga apiadó a un hombre anónimo, que se la llevó a su pueblo y la hizo su mujer.
Ella, contaron, hizo algún intento por regresar a Ecuador, pero ya se sabe que los diplomáticos tienen poco tiempo para esas cosas, cuando se trata de gentes pobres, y allí la dejaron. ¿Vivirá aún?. Tal vez. Pero esta joven señora fue la única ecuatoriana que naufragó en el mar sin siquiera haber salido de su casa.-


NOTA
Esta curiosa historia fue recordada hace poco a los periodistas Luis Dueñas y Ricardo de la Fuente por un testigo de primera mano y memoria prodigiosa: el señor Hugo Intriago ..... Los citados periodistas nos comprometimos a publicarla, para que no se pierda en el tiempo.

3 comentarios:

Ricardo Mero dijo...

Pienso q la historia es muy interesante hace poco yo hice una averiguacion en jaramijo pueblo donde ocurrio todo esto y me di cuenta de que aun havia personas que sobreviviero a ese feroz evento ellos me contaron mucho mas de ese noche y parece que les dolia mucho recpordarlo aquello porque me encontre con una humilde anciana que tuvo la desgracia de perder a sus tres hijos en esa noche entre ellos un niño de 3 meses de nacido y la verdad esa es una narracion q merece ser o tener un homenaje ante tantas vidas perdidas. RICARDO MERO JARAMIJO

Ricardo Mero dijo...

APENAS ME ENTERE QUE LA MUJER QUE NAUFRAGO ALLA EN PERU FUE MI BISABUELA

kevin alonso dijo...

hola soy de jaramijo y mi abuelo me contó esta historia el apenas tenia 10 años el naufrago como a la 11:30 pm por un día y medio con sus dos hermanos quedaron como a 10 millas de jaramijo cuando llegaron mi abuelo se estero que su madre desaparecido.... kevin alonso tengo 12 años